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Los fallos más comunes en la planificación financiera y cómo evitarlos

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La planificación financiera es un requisito indispensable para cualquier empresa. Las de mayor volumen de negocio pueden permitirse implementar un departamento financiero que se ocupe de planificar las finanzas de la organización. Pero las pequeñas y medianas empresas, e incluso los autónomos que apuestan por el modelo freelance, también pueden disfrutar de este servicio.

En resumen, los pequeños emprendedores tienen la posibilidad de recurrir a esta ayuda. Solo tienen que externalizar el asesoramiento respecto a sus finanzas gracias a la contribución que, en este aspecto, hacen empresas como Ready to Finance, con consultorías respecto a la optimización presupuestaria y de la financiación de una organización.

Aparte de aconsejar acerca de decisiones de inversión, fiscalidad, gasto o financiación, también podemos aportar su know how a la hora de corregir los vicios de funcionamiento patentes en la economía de una empresa. A continuación, repasamos algunos de los más relevantes.

Los errores de la planificación financiera

El catálogo de fallos, cuando de planificar las finanzas empresariales se habla, es amplio y diverso. No nos vamos a conformar con desgranar los errores de la planificación financiera, sino que también vamos a proporcionar algunas soluciones para evitarlos o subsanarlos.

1. No delegar en técnicos

Efectivamente, la mayoría de trabajadores por cuenta propia no está en condiciones de planificar adecuadamente sus finanzas por sus propios medios. Esto se debe a que no dispone de los conocimientos y del tiempo oportunos para optimizar una cuestión que se suele tornar compleja y farragosa.

Por consiguiente, la solución estriba en la contratación de un director financiero externo. Dicha persona aportará sus consejos y se ocupará de que las gestiones relacionadas con las determinaciones óptimas en materia financiera se realicen en tiempo y forma. Asimismo, el trabajador autónomo dispondrá, gracias a esta contribución, de más tiempo para dedicar al sostenimiento de su firma.

2. No controlar los gastos corrientes

Los gastos corrientes, como los relativos a los suministros de la luz y del agua, son los que se tienen todos los meses. Resultan fundamentales para el funcionamiento de un negocio y suponen una gran parte de su presupuesto. Por lo tanto, rebajarlos puede ser clave para la misma viabilidad de un proyecto empresarial.

La ayuda de un consultor externo que pueda encargarse de repasar y racionalizar estos gastos corrientes resulta muy útil. Aprovechará sus conocimientos y contactos para, junto a un estudio de las necesidades de la organización, renegociar con los suministradores y proveedores los contratos que más compensen. Esta aportación también resulta útil en materia de contratación de trabajadores. Otro gasto regular que debe optimizarse es el relativo a la fiscalidad.

3. No ordenar los ingresos

En ocasiones, las facturas se acumulan en distintos cajones y mesas sin que se invierta el tiempo oportuno no solo en ordenarlas, sino también en analizar su volumen. Si no se lleva a cabo este trabajo, se corre el riesgo de fiarse de sensaciones, lo cual puede conducir a tomar decisiones poco eficientes en materia de gastos.

Un especialista en contabilidad, como es el caso del director financiero externo, se revela como una ayuda muy conveniente. Aparte de cumplir con el requerimiento legal de presentar las cuentas anuales, va a configurar un completo inventario de datos sobre las entradas de capital (y las salidas) en la organización. Esto resulta indispensable para saber cuánto dinero hay disponible para gastos e inversiones.

4. No detallar un presupuesto

Hay autónomos que van gastando de manera improvisada, es decir, sin seguir las partidas establecidas en un presupuesto. Aparte de que va a resultar más difícil controlar las finanzas, esta falta de control se correlaciona con un gasto desmedido.

En consecuencia, son precisos desglosar los gastos por partidas y fijar topes en algunas de ellas que no deben ser rebasados. De este modo, el análisis de las cuentas va a resultar más sencillo. Si el esquema presupuestario del plan de empresa se ha quedado obsoleto, este debe ser rehecho con base en las nuevas circunstancias.

5. Poner precios inadecuados

No basta con poner un precio que deje un margen de ganancia respecto a los costes de producción, ya que se trata de un análisis excesivamente simplista.

Es necesario entender el precio de los productos y servicios como una variable dinámica. Aparte, depende de distintos factores, como las crisis o los sectores. Por eso, un consultor puede contribuir a fijar un precio óptimo, siguiendo economías de escala.

6. Invertir sin asesoramiento

Elegir vehículo de inversión o depósito del dinero no es una decisión que se pueda tomar basándose solo en los consejos del comercial bancario de turno. Combatir los efectos de la inflación en el rendimiento de los fondos requiere información.

La consultoría financiera puede proporcionar el asesoramiento pertinente para contrastar entre las diversas alternativas de inversión. Lo mismo podemos decir respecto a obtener financiación en condiciones favorables.

En definitiva, la planificación financiera se revela como un fundamento innegociable de cualquier empresa. Seguirla de un modo coherente va a permitir tomar decisiones económicas caracterizadas por su coherencia y eficiencia.