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¿Qué es el factoring y cómo funciona?

factoring

Tener liquidez es una de las principales claves para que podamos hacer funcionar nuestro negocio. Sin recursos líquidos no seremos capaces de abonar las facturas, ni tampoco de llevar a cabo ningún tipo de operación. Por ello, en este artículo queremos explicar en qué consiste el factoring y por qué puede ser de interés para nuestra empresa.

Principales características del factoring financiero

En muchas ocasiones, uno de los grandes problemas que tienen nuestros clientes es la dificultad para cobrar las deudas y los honorarios por los servicios que han llevado a cabo. Esto influye de manera directa en su tesorería, ya que pueden quedarse sin recursos para pagar a sus proveedores. Existen muchas empresas que necesitan comprar materias primas para vender su producto, o prestar sus servicios.

No poder cobrar a tiempo puede provocar un nivel de endeudamiento que afecte de manera directa al crecimiento y supervivencia de una pyme. Es allí donde el factoring financiero puede sernos de gran ayuda. Se trata de un mecanismo de financiación que permite conseguir activo circulante a corto plazo. De esta manera, contaremos con la opción de cobrar nuestras facturas de una manera anticipada.

A través de este procedimiento, técnicamente hablando, la empresa cede una parte del cobro a cambio de un valor determinado. Sin embargo, no se limita a una transacción puramente comercial porque, además, los clientes pueden beneficiarse de un asesoramiento comercial y de ayuda en estrategias de gestión de cobro.

Principales tipos que podemos encontrar

El factoring financiero es un mecanismo que no ha parado de crecer en los últimos años. Actualmente, podemos encontrar diferentes tipos a nuestra disposición. Es importante entender sus diferencias para saber cuál es el que más se adapta a lo que estamos buscando. Los principales son los siguientes:

1- Sin recurso

Es una de las modalidades más extendidas en la actualidad. En este caso, es la entidad financiera la que asume el riesgo total de impago por parte del deudor de la factura.

2- Con recurso

Es otro tipo que debemos tener en cuenta. Sin embargo, en este caso, la empresa que contrata los servicios responderá con sus bienes en caso de impago de la factura.

3- Con notificación

Una vez firmado el contrato, el deudor tiene constancia de la existencia de esta empresa financiera que ayudará a la otra compañía a cobrar dicha factura.

4- Sin notificación

A diferencia del tipo anterior, el deudor no sabe nada de la contratación de los servicios y deberá seguir pagando el importe de la factura a la empresa.

5- De agencia

Este tipo puede ser complementario, y es totalmente independiente a los mencionados con anterioridad. No obstante, la entidad financiera puede llegar a ser nombrada agencia de cobro de la empresa. De esta manera, todos los cobros que se paguen deberán ser cedidos al banco de acuerdo con lo estipulado en el contrato que se haya firmado.

6- Con o sin globalidad

Finalmente, en algunos casos, la empresa puede tener la obligación de ceder todos los cobros globales de uno o determinados pagadores. Esto es especialmente usual cuando los cobros son periódicos.

Las ventajas e inconvenientes más importantes

Obviamente, este tipo de recurso cuenta con beneficios y desventajas a corto y largo plazo. Una de las ventajas principales es la posibilidad de poder transformar en líquidas todas las facturas de manera inmediata. El dinero entra en caja a corto plazo ganando un gran fondo de maniobra para poder pagar a proveedores, y realizar todas las operaciones que sean necesarias.

En la mayoría de los casos, otro de los beneficios es que transmitir los derechos de cobro a una empresa externa no nos generará ningún tipo de deuda. Por tanto, no hay riesgo de pérdida pese a la comisión que haya que pagar a la entidad financiera. De hecho, también puede suponer un ahorro en recursos de personal para cobrar dichas facturas.

Sin embargo, siempre hay que estar atento a la letra pequeña de los contratos. En algunos casos, las comisiones pueden llegar a ser muy elevadas. Incluso, algunas entidades cobran otro tipo de fees como por ejemplo la realización de un estudio de solvencia. Esto, además, puede afectar a la imagen de nuestro negocio. En determinados sectores puede no estar bien visto enviar a un cobrador para percibir las facturas.

Como conclusión, el factoring es uno de los mejores recursos a nuestra disposición para adelantar el pago de nuestras facturas. En Ready To Finance somos expertos en ayudar a autónomos y pequeñas empresas a gestionar y dirigir sus recursos financieros. Contamos con más de 20 años de experiencia y un amplio conocimiento de todo lo relacionado con el sector bancario. Todo de una forma rápida y sencilla.